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El suplemento femenino del diario vaticano denuncia el rechazo a las ‘monaguillas’

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El suplemento femenino del diario vaticano ’L’Osservatore Romano’ denuncia en su último número el rechazo aún en algunas parroquias a la participación de niñas monaguillas en las misas, al igual que tampoco se admiten en los coros.

El artículo titulado “La difícil vida de las monaguillas” lamenta que hoy en día todavía se corra el riesgo de encontrar párrocos “que claramente prefieren ser ayudados en el altar por niños y jóvenes, no tolerando la presencia de niñas”.

“Nos preguntamos qué experiencia de Iglesia tienen estas niñas, las potenciales adultas cristianas del futuro. ¿Y los niños? ¿No corren el riesgo de “sentirse” privilegiados en comparación con sus pares?”, escribe en su artículo la religiosa Elena Massimi, de las Hermanas de las Hijas de María Auxiliadora y presidenta de la Asociación de Profesoras de Liturgia.

El artículo señala que la “relación entre la mujer y la Iglesia está ya en crisis” y reflexiona sobre la importancia que puede tener la inclusión de las niñas ya desde pequeñas en asuntos de la Iglesia.

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Denuncia también que en algunas parroquias, “precisamente en el contexto de un discernimiento sobre una posible elección vocacional orientada al sacerdocio, confían el servicio en el altar a los niños” y subraya que las niñas, en cambio, desempeñan un papel “complementario”, como acoger, presentar las ofrendas o distribuir los libretos con las canciones.

La experta en liturgia enumera algunos documentos de la Iglesia en la que no se hace distinción para las tareas de ayuda en el altar entre niños y niñas, entre ellos el Código de Derecho Canónico de 1983, donde se prescribe que donde la necesidad de la Iglesia lo sugiera, a falta de ministros, “también los laicos, incluso sin ser lectores o acólitos, pueden sustituir algunos de sus oficios, es decir, ejercer el ministerio de la palabra, presidir las oraciones litúrgicas, administrar el bautismo y distribuir la Sagrada Comunión, según las disposiciones de la ley”.

El 15 de marzo de 1994, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ofreció una interpretación “aclarando cómo las mujeres también podían realizar el servicio en el altar”, a criterio del obispo diocesano responsable.

Y concluye que ante esta discriminación se constata “la ausencia de motivaciones teológicas serias y profundas…”

Otro caso interesante que lamenta el suplemento, que en pasado ya denuncio casos de abusos y la explotación laboral de las monjas, es de la ausencia de niñas en los coros.

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“Nos sorprende cómo hoy la Capilla Sixtina y la Capilla de la Catedral de Milán todavía están compuestas únicamente por voces masculinas: hombres y niños”, denuncia.

“Ciertamente, dada la clericalización sufrida a lo largo de la historia por los ministerios de canto y música (este proceso se inició inexorablemente a partir del siglo VI ), entendemos cómo sólo hombres y niños formaban parte de las capillas, estos últimos para sustituir las voces de las sopranos. Pero sesenta años después del Vaticano II, ¿sigue siendo apropiado?”, resalta.

Massini concluye que “afortunadamente, hoy en día en muchas parroquias no se hace distinción entre niños y niñas, aunque, como se ha visto, siguen existiendo focos visibles de marginación de las niñas en la liturgia”.